Radio Sucesos 101.7

Voces del más allá

En internet circula esta historia: un montañista, en un mal momento, resbaló y quedó colgando de su cuerda en medio del vacío y de la noche, sin ver absolutamente nada. Cuentan que el explorador, desesperado, rogó a Dios y escuchó una voz que le dijo: “Corta la cuerda”. El hombre desconfió, rechazó aquel consejo y al otro día lo encontraron congelado, muerto, colgado de la soga. Su cuerpo se balanceaba suspendido a medio metro, sobre una terraza segura, donde hubiera podido salvarse.
Klauss Grinberguer, alpinista austríaco, vivió exactamente lo mismo. Durmiendo en una pequeña saliente de la alta montaña, no se sabe en qué momento su cuerpo rodó unos centímetros por la pendiente y se precipitó al vacío.

Como en la primera historia, el hombre quedó colgando, sin poder ver nada. Recordó lo que se contaba del montañista salvado, rogó a Dios y escuchó una voz que le dijo: “Confía en mí. Corta la cuerda”. Grinberguer sacó de la pretina su navaja suiza, y con la cuchilla más cortante partió la cuerda, esperando el milagro de caer pocos centímetros sobre otra roca cercana.

El hombre cayó trescientos metros, a lo profundo de una grieta y allí yace todavía su cadáver. Grinberguer era creyente y escuchaba voces. Nunca supo que era esquizofrénico. En ajedrez tampoco existen fórmulas mágicas de salvación.